Género: Gótico, misterio
Editorial: Minúscula
Nº de páginas: 208
ISBN: 9788494534867
Puntuación: ⭐️⭐️⭐️⭐️
Sinopsis: "Me llamo Mary
Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A
menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo,
porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que
contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me
gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la
oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto." Con estas palabras se
presenta Merricat, la protagonista de "Siempre hemos vivido en el
castillo", que lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo.
Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío
Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena
cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran la atención de las jóvenes. En
el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque
algo ocurrió, allí mismo, en el comedor, seis años atrás.
🌕 ☽ Opinión
personal ☾ 🌕
En Siempre
hemos vivido en el castillo, publicado en 1962, Shirley Jackson cuenta una
historia de empoderamiento y contra la alienación que hizo que me enamorara de
la autora y de las dos hermanas de esta novela. Así que, si os interesa el
tema, seguid leyendo.
Esta es la historia de Merricat y Constance Blackwood,
dos hermanas que viven apartadas del pueblo con su tío Julian después de que
seis años antes toda su familia muriera en extrañas circunstancias durante la
cena, incidente que dejó al tío Julian en silla de ruedas. El pueblo culpa a
las hermanas de asesinato, y ellas deberán enfrentarse a esta animosidad y a la
llegada de Charles Blackwood, un primo que viene para casarse con Constance y
romper su relación con Merricat.
La novela está narrada en primera persona por el
personaje de Merricat, la cual vive en una antigua mansión con su hermana mayor
Constance y su tío Julian. Un punto fuerte de la narración es el tono de
Merricat. Aunque es cierto que los narradores en primera persona no son
fiables, lejos de aprovechar las ocasiones en las que los habitantes del pueblo
la insultan y acosan por los asesinatos cometidos en su casa para victimizarse,
Merricat expresa abiertamente su odio hacia ellos, e incluso sus deseos de que
todos desapareciesen. A lo largo de la novela se nos presenta un personaje
conflictivo, una chica que cree en el poder de la magia, que venera a las
generaciones anteriores de mujeres Blackwood, y que estaría dispuesta a matar
por su hermana. Merricat es uno de mis personajes favoritos de la literatura, y
su relación con Constance una de las más bonitas que he leído.
Además, aunque no puedo contaros mucho más para no
desvelar nada de la trama, os diré que la resiliencia de las dos hermanas es
impresionante, y que Shirley Jackson es una maestra tratando el tema del pueblo
pequeño lleno de familias con rencillas y habitantes que esconden secretos.
Siempre hemos vivido en el castillo es una
historia de amor y odio, de ruptura y resistencia, pero sobre todo de
sororidad. Si además buscáis una narración fluida que os enganche y una trama
de misterio que os vuelva locos, no busquéis más.
¿Lo habéis
leído? ¿Qué os ha parecido? ¿Qué otros libros de misterio me recomendáis? Contadme
en comentarios, ¡hasta la próxima!
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